THAÏS: LA CORTESANA DE ALEJANDRÍA de Anatole France

THAÏS: LA CORTESANA DE ALEJANDRÍA de Anatole France

Reseña de la novella THAÏS: LA CORTESANA DE ALEJANDRÍA | Anatole France | Clásica | 1890

Una historia de santos y pecadores. El enfrentamiento entre la razón y la fe en plena efervescencia del cristianismo.

CUADRO DE CONTENIDO


Los protagonistas de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
El cristianismo ha hecho mucho por el amor convirtiéndolo en pecado.
Anatole France



Ficha

Portada de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
TÍTULO: Thaïs: La cortesana de Alejandría
TÍTULO ORIGINAL: Thaïs
AUTOR: Anatole France
IDIOMA ORIGINAL: Francés
TRADUCTOR: Luis Ruiz Contreras, revisada por L. A. de Cuenca
EDITORIAL: Tot Books
COLECCIÓN: Harper Bolsillo
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2016 | 1ª Ed. 1890
ASIN: B01IKZN3WI
GÉNERO: Novella, Histórica, Filosófica
Nº DE PÁGINAS: 64



Sinopsis

La bellísima Thaïs, cortesana de Alejandría, que vivió en el siglo IV después de Cristo en el Egipto romano, tiene hechizado al abad Pafnucio, que se empeña en redimirla debido a su obsesión por ella. Y lo consigue, pues ésta abandona su vida de lujo y desorden e ingresa en un monasterio de religiosas por voluntad propia, sometiéndose durante cinco años a un estricto encierro en una celda mínima e insalubre, de la que sale solo para morir (eso sí, en olor de santidad).



Yo comento

Esta novella vino a mí por casualidad, como muchos de los libros que leo —aunque en esta ocasión Peter Boxall tuviera un poco que ver con ello—. La verdad es que escogí esta novella por tres razones bastante poco ortodoxas. La primera, porque buscaba un autor francés para esta segunda etapa del Reto La vuelta al mundo en 12 libros, la segunda porque estaba en el listado de los 1001 libros que hay que leer antes de morirsegún Peter— y finalmente la tercera, porque llevaba el nombre de un personaje en la portadalo que me servía para cumplir otro reto de clásicos.



La lectura propiamente dicha

Y así comenzó mi viaje. Por delante al menos dos horas y treinta y nueve minutos de camino, con un libro entre las manos, y mi mente —envuelta en el silbido lineal del moderno Eurostar— muy lejos de allí en el espacio y en el tiempo. Pues me hallaba en el cálido Egipto durante el siglo IV d. C. Ante mí, un enorme y caudaloso río y multitud de pequeñas chozas alineadas a lo largo de la orilla… La Tebaida.


Considerada desde su aspecto verdadero y espiritual, la Tebaida era un campo de batalla donde se libraban a todas horas, y especialmente de noche, los maravillosos combates del cielo y del infierno.

Adonde muchos se retiraron por aquel entonces para llevar una vida ascética y sencilla lejos del mundanal ruido y cerca de los demás hermanos en la fe, aquellos que evocaron los pasos de Jesucristo en su retiro al ardiente desierto.


De este modo se atendían las palabras de los profetas, que dijeron ‘El desierto se cubrirá de flores’.

Los eremitas de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'

Luego, me vi en un banquete romanorepleto de personalidades importantes— que me transportó a aquellos días lejanos. Estaba tan bien construido que me hizo sentir como uno de los comensales y comprobar de primera mano las excentricidades, el despotismo y la lujuria de la alta sociedad romana. Los diálogos de los filósofos me parecieron toda una declaración de intenciones del autor:

DORIÓN: Nos has dicho, Zenotemis, que tres hombres admirables: Jesús; Basílides y Valentín, revelaron secretos desconocidos para Pitágoras, Platón y todos los filósofos de Grecia, incluso el divino Epicuro, que había librado al hombre de los vanos terrores. Nos dejarás complacidos ahora si nos dices de qué manera esos tres mortales adquirieron conocimientos que habían escapado a la meditación de los filósofos.

ZENOTEMIS: ¿Será preciso repetirte, Dorión, que la ciencia y la meditación son los primeros grados del conocimiento, y que sólo el éxtasis conduce a las verdades eternas? […] el hombre es triple; lo forman un cuerpo material, un alma sutil, pero material también, y un espíritu incorruptible. Cuando el espíritu abandona su cuerpo y lo deja como un palacio sumido en el silencio y la soledad, en su vuelo atraviesa los jardines de su alma, y por fin se difunde en Dios: goza las delicias de una muerte anticipada, o, mejor, de la vida futura, porque morir es vivir, y en tal estado participa de la pureza divina, posee a un tiempo la alegría infinita y la ciencia absoluta; entra en la unidad que lo abrasa todo, y allí es perfecto.

Escenas del banquete y la conversión de Thaïs de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
Ilustraciones de Raphaël Freida para la edición limitada de 1924.
Representan de izqu. a dcha. 'El banquete' y 'La conversión de Thaïs'

Tras esta primera puesta en situación de lo que eran esos dos mundos en los que habitaban los dos protagonistasel abad Pafnucio y la cortesana Thaïs— tan diferentes y opuestos, me vi sumergida de lleno en el conflicto que arrastraba al eremita a convertir a la mujer a la fe cristiana y apartarla de la que hasta entonces había sido su vida. Le había sido revelado en sueños lo que debía hacer. Y lo hizo, aunque pareciera imposible a priori. Sacó a Thaïs de su casa, de su antigua vida, y se la llevó a vivir a un convento de mujeres en pleno desierto, con el beneplácito de la interesada.

Sí, para sorpresa de personajes y lectores, la chica experimentó de buen grado ese cambio de vida tan radical y, no solo eso, se convirtió en santa. Pero no todo acabó a las mil maravillas, pues como vivimos en un universo de contrarios, a medida que la cortesana abrazaba la fe y la bondad subyacente en todo ser humano, el monje la iba perdiendo y enloquecía porque el contacto estrecho con ese otro mundo opuesto al suyo le había ‘envenenado’ de alguna manera.



Una lectura profunda

Y aquí es donde me llegó la reflexión. Todo esto no podía ser otra cosa que una compleja metáfora construida entre el mundo religioso y el pensamiento filosófico que —en el fondo— vienen siendo lo mismo.

A mi modo de ver, la novella no solo mostraba todo esto, sino que nos daba a entender que lo bueno y lo malo no existen puros, que todos tenemos un poco de cada y que estos dos lados opuestos se manifiestan en cada cual más o menos según las circunstancias y el momento vital. Y, sobre todo, que uno no puede existir sin el otro, pues vivimos en un mundo de dualidades que mantienen un equilibrio bastante sutil y se retroalimentan de él.


Escenas de la quema de las cosas de Thahïs, y de Pafnucio el estilita de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
Ilustraciones de Raphaël Freida para la edición limitada de 1924.
Representan de izqu. a dcha. la 'Quema de las posesiones de Thaïs' y a 'Pafnucio el estilita'


Esta estructura en tres actos, como si de una auténtica obra teatral se tratara —de hecho en la parte del banquete adopta la morfología de los diálogos propios del género—, contada en tercera persona, nos mostraba toda la ideología del autoren concreto— y de la época —en general—. Una obra cargada de simbolismo, poseedora de un cierto toque humorístico, y hasta sarcástico, que me llevaba al descubrimiento de un tipo de vida impensable en la actualidad de los trenes de alta velocidad y que me resultaba del todo ajena, aunque no por ello fuera de onda. Ese es el detalle que tienen en común todas las grandes obras: su vigencia en el tiempo. Y esta novella sin duda lo tenía.



Los personajes reales

Y como la curiosidad siempre me vence, no pude menos que dedicar el tiempo sobrante —pues la novella solo tenía unas escasas 64 páginas— a investigar sobre sus personajes. Cuál no sería mi sorpresa cuando me enteré de que los protagonistas no solo habían existido sino que formaban parte del listado de santos del desierto y del santoral vigente, incluso del martirologio.


Santa Thaïs y San Pafnucio, personajes de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'

Luego supe que en las artes el tema de los Padresy Madresdel Desierto ha sido bastante recurrente y que fue tratado en diversos momentos históricos y bajo movimientos artísticos variados. Pintores como Paolo Uccello, Sassetta, El Bosco y Mathis Grünewald lo utilizaron como inspiración. Siendo especialmente conocidas las célebres ‘Tentaciones de san Antonio’, retratadas luego surrealísticamente por Max Ernst y Salvador Dalí. En literatura —además de Anatole France— lo trató Gustave Flaubert y le influyó notablemente —tanto en la obra literaria como en su biografía— a Charles de Foucauld. En música fueron Paul Hindemith y Ottorino Respighi. En cuanto al séptimo arte, fue Luis Buñuel quien lo retrató en su película ‘Simón del desierto’.

Y más tarde, supe que la temática que Anatole France abordaba en esta obra y —según parece— en gran parte de su producción literaria trataba de lo mismo: del enfrentamiento entre la fe y la razón. Solía plantear el conflicto entre paganismo y cristianismo, entre el deseo carnal y la espiritualidad.



Libro prohibido

Además, supe que el libro había sido prohibidoera de esperar tal y como lo planteaba el autor y conociendo las pocas bromas que se gasta la Iglesia al respecto de sus ‘cosas’— y a pesar de que France fue galardonado con el Premio Nobel en 1921, al año siguiente toda su producción literaria recibía la condena de la Santa Sede, siendo incluida en el Índice de Libros Prohibidos de la Iglesia católicaIndex Librorum Prohibitorum— mediante decreto del Santo Oficio fechado el 31 de mayo de 1922. Hecho que France consideró como una "distinción" y que —por suerte para los lectores— sería revertido 44 años después, en 1966.



Autor

Pero recapitulemos, esta etapa del viaje debía contener una obra escrita por un autor francés y/o que se desarrollase en Francia. La verdad es que antes de encontrarlo en la lista de Boxall, no conocía de nada al autor François-Anatole ThibaultAnatole France— que escribía bajo un seudónimo que aludía directamente a su país de origen. Y no me pudo parecer más francés, así que lo escogí para mi viaje sin dudarlo.

Anatole France fue un escritor, poeta, periodista y novelista francés. Irónico y escéptico, en su tiempo considerado como el hombre de letras ideal francés. Fue miembro de la Academia Francesa, y —como ya dije— en 1921 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura, «en reconocimiento a sus brillantes logros literarios, caracterizados como lo están por una nobleza de estilo, una profunda simpatía humana, gracia, y un temperamento genuinamente gálico».

Se considera ampliamente que France le sirvió de inspiración a Marcel Proust para el personaje de Bergotte, el héroe literario del narrador Marcel, en ‘En busca del tiempo perdido’. Y aunque tuvo una influencia significativa en la literatura de su tiempo y más allá, lo hizo a pesar de que la iglesia católica lo perjudicara en ese sentido —o tal vez no— al incluirlo en su maliciosa lista. Sus citas sugieren una visión optimista y crítica sobre la vida:

Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.
La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.
Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.
Anatole France


Anatole France, autor de la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'

A menudo fue asociado con el simbolismomovimiento literario que enfatiza la sugestión y la evocación de ideas y emociones a través de símbolos y metáforas, en lugar de una representación directa— y el diletantismo. A través de su estilo elegante y su uso sutil del lenguaje, France encarnó estas características en su obra.

Además, también se le puede considerar parte del naturalismo, en tanto que sus obras reflejan una observación detallada de la condición humana, aunque siempre con un toque más poético y subjetivo que el enfoque del naturalismo estricto. Por su forma de mezclar la ironía con la reflexión filosófica se le considera un precursor del modernismo.

France abordó cuestiones como la ética, la moralidad, la condición humana, fue defensor de la libertad individual y la educación, influyendo en movimientos literarios que exploraban la psicología y las complejidades del ser humano. A través de su obra, criticó las instituciones sociales y políticas de su tiempo, lo que inspiró a otros autores a cuestionar y reflexionar sobre el mundo que los rodeaba. Su enfoque en la subjetividad y la exploración de emociones profundizó la comprensión de la literatura como una forma de arte reflexivo. Justo lo que —a mi modo de ver— sucede en Thaïs.



Gare de París-Saint-Lazare

Y mientras pensaba en todo ello, noté cómo el tren iba aminorando la marcha, señal inequívoca de que el viaje llegaba a su fin. Miré el reloj y pude comprobar que el horario se cumplía a rajatabla: habían pasado dos horas y treinta y nueve minutos exactos desde que me subiera al Eurostar en la Estación de San Pancras de Londres. Y ahora entraba en la París Gare du… Nord. ¿Qué? Yo iba a la Gare París-Saint-Lazare… O eso ponía en mi billete.

Con las prisas, había dado por sentado que el tren me llevaría directo hasta mi destino final y no era así, debía hacer un trasbordo. Por suerte, al primer vistazo localicé —en un andén cercano— el tren que cubriría el trayecto final de tan solo ocho minutos. Tras recoger la maleta en el portaequipajes, allí me dirigí.


Saint Lazare, la segunda parada del reto para la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
Estación de Saint Lazare en 1868

Estaba deseando poner el pie en la estación de Saint Lazare, conocida por las siete versiones que Claude Monet presentó en la tercera exposición impresionista en abril de 1877 bajo el lema ‘progreso técnico’, abandonando sus temática rural habitual. Aunque hiciera en realidad un total de doce pinturas de la estación, en diversas condiciones atmosféricas y desde diferentes puntos de vista:

Pensé que no sería banal estudiar en diferentes horas del día el mismo motivo y notar los efectos de luz que modificaban de una manera tan perceptible, de hora en hora, la apariencia y los colores del edificio.
Monet
Saint Lazare por Monet, la segunda parada del reto para la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
Estación de Saint Lazare por Claude Monet

Quería ver cómo era ahora, si había cambiado mucho. Me la imaginaría habitada por gentes bien vestidas de finales del XIX y llena de trenes de vapor. O la vería atestada de soldados que marchaban al frente en pleno siglo XX. Era sin duda un lugar repleto de historia, como también lo era el hotel adyacente en el que pasaría la noche, para coger al día siguiente el tren que me llevaría hasta la ciudad costera de Marsella; esa sería la tercera etapa de mi viaje, de nuestro viaje, queridos lectores.


Hotel Terminus frente a la estación Saint Lazare, la segunda parada del reto para la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'

El Grand Hotel Terminuscomo se lo denominó originalmente— fue encargado a finales del siglo XIX como nuevo hotel de lujo en París para alojar a personas adineradas y visitantes extranjeros que acudían a la Gran Exposición de París de 1889.

La construcción del Grand Hotel Terminus, junto con el reciente desarrollo de las líneas ferroviarias y del transporte marítimo, acercó París a los turistas y hombres de negocios ingleses, rusos y americanos. Desde su apertura, el éxito de este palacio de 500 habitaciones fue enorme. Incluso en 1889, un comentario que figuraba en el folleto del hotel podía elogiar las modernas y lujosas invenciones puestas a disposición de sus clientes:

El teléfono duplica la velocidad del servicio, pero si uno está en la cama, todavía tiene el timbre, lo que permite que le atiendan sin levantarse. Hay electricidad para saber la hora, electricidad para comunicarse, electricidad para tocar el timbre, electricidad para dar luz. La habitación tiene dos o tres lámparas eléctricas según su tamaño. Estoy sentado en el rincón junto al fuego, bajo la lámpara al lado de la chimenea. Estoy en mi mesa, una luz suspendida en medio de la habitación. Cuando decido dormir, al girar una llave, la luz del centro de la habitación se apaga y otra lámpara se enciende junto a mi cama. Uno se siente al lado del fuego del difunto Robert Houdin.

Sería imposible olvidar la principal vocación de este hotel, si no se mencionara la pasarela cubierta de 18 m de largo que unía las «salles des pas perdus» con la estación Saint-Lazare. La tarjeta «Terminus»distribuida con motivo de la inauguración del hotel— recordaba la importancia de este preciso detalle:

Para viajar a menudo, hay que tener en cuenta tres cosas: el tiempo, el dinero y el cansancio. Una vez que me bajo del tren, necesito un coche para llevar mis maletas a la ciudad, y otro para traerlas de vuelta cuando me voy. Coches, propinas, etc., se gastan rápidamente 5-10 FF. En la estación Saint-Lazare, salto del vagón y, tras dar mi billete al maletero, entro en el Grand Hotel Terminus. Ya estoy en la cama mientras los demás viajeros desaconsejados se quejan por los pasillos y se pelean con los cocheros y los maleteros (…) Después, a mi salida, me llevan el billete a la habitación y registran mi equipaje antes incluso de que salga del salón. En cuanto me avisan de la llegada de mi tren, puedo ir directamente a la estación por la pasarela, en zapatillas, y subirme a mi compartimento, sin esperar, sin pasar frío, sin irritarme y, por tanto, sin cansarme.

Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial puso fin rápidamente a esta euforia de lujo. En noviembre de 1944, el hotel fue requisado por los estadounidenses para albergar a miles de refugiados y soldados aliados.

Bajo el nombre de «The Grand Club Central», sirvió 628.917 comidas en un año y alojó a 182.178 hombres. En la primavera de 1946, el Grand Hotel Terminus abrió de nuevo sus puertas a los clientes civiles.


Hotel Terminus junto a la estación Saint Lazare, la segunda parada del reto para la novella 'Thaïs: La cortesana de Alejandría'
Al fondo el imponente edificio de la estación y a su derecha el Grand Hotel Terminus

Aunque tengo entendido que desde entonces el hotel ha vuelto a recuperar su pasado esplendor. Me consta. Al levantar la vista desde la calle veo la pasarela. ¿Por qué no he ido por allí? Me pregunto. Al entrar en el Hilton Paris Opera me contestan, y esa es la gran decepción: la pasarela se tapió hace eones. Mañana no podré recorrer el camino de los VIPs decimonónicos desde el hotel a la estación. Los tiempos han cambiado.



Adaptaciones

Aunque cuando empecé a leer esta novella no me imaginaba el éxito que debió tener en su momento, a las pruebas me remito, pues no solo ella causó impresión a la vista de cuanto se gestó alrededor de este libro tan simbólico y filosófico. Ópera, teatro, discos y pequeña escultura. Todo un abanico de creatividad en torno a una mujer y un hombre que existieron realmente en el siglo IV:

PELÍCULAS:

    1. 1911: Thaïs, corto francés de cine mudo escrito y dirigido por Louis Feuillade e interpretado por Luitz Morat, Renée Carl y Georges Wague.
    2. 1917: Thaïs Galizky, o Perfido incanto, mediometraje futurista italiano de cine mudo dirigido por Anton Giulio Bragaglia, con guion de Riccardo Cassano y cuyo reparto está compuesto por Augusto Bandini, Alberto Casanova, Ileana Leonidoff, Dante Paletti y Mario Parpagnoli.
    3. 1918: Thaïs, película catalana de cine mudo dirigida e interpretada por Elena Jordi, la primera directora de cine española.

Carteles de las películas basadas en 'Thaïs: La cortesana de Alejandría', la novella de Anatole France

ÓPERA:

    1. 1894: Thaïs, ópera compuesta por Jules Massenet y estrenada en París, sobre un libreto del francés Louis Gallet, interpretada por la soprano Sibyl Sanderson, el barítono Jean-François Delmas, el tenor Albert Raymond Alvarez, la soprano Jeanne Marcy, la mezzosoprano Meyrianne Heglon y el bajo François Delpouget.
    2. 1907: Thaïs, ópera estrenada en Nueva York, en la Manhattan Opera House, dando enorme fama a la diva Mary Garden.
    3. 1911: Thaïs, ópera estrenada en el Teatro Colón de Buenos Aires por Adelina Agostinelli.
    4. 1917: Thaïs, ópera estrenada en el Metropolitan Opera de Nueva York por Geraldine Farrar con Pasquale Amato, repitiéndola en temporadas sucesivas y encarnada por Maria Jeritza en varias de ellas, y luego por Helen Jepson.
    5. 1918: Thaïs, ópera representada en el Teatro Colón de Buenos Aires por Marcel Journet y Ninon Vallin. Regresando en 1923, 1925, 1927, 1929 y 1952.
    6. 1978: Thaïs, ópera reapareció en el Metropolitan Opera de Nueva York para Beverly Sills y Sherrill Milnes en producción de Tito Capobianco.
    7. 2008: Thaïs, ópera fue nuevamente llevada a escena en el Metropolitan Opera de Nueva York para Renée Fleming en producción de John Cox.



DISCOGRAFÍA:

    1. 1952: Thaïs, grabada en la Ópera de París dirigida por Georges Sébastian y con Géori Boué (Thaïs), Roger Bourdin (Athanaël) y Jean Giraudeau (Nicias) en los papeles principales.
    2. 1961: Thaïs, grabada por la Orchestre de Paris dirigida por Jesús Etcheverry, con Renée Doria, Robert Massard y Michel Sénéchal.
    3. 1974: Thaïs, grabada por la New Philarmonia Orchestra dirigida por Julius Rudel, con Anna Moffo, Gabriel Bacquier y José Carreras.
    4. 1976: Thaïs, grabada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Lorin Maazel, con Beverly Sills, Sherrill Milnes y Nicolai Gedda.
    5. 2000: Thaïs, con Renée Fleming, Thomas Hampson y Giuseppe Sabbatini dirigidos por Yves Abel.
    6. 2004: Thaïs, grabada en DVD en el Teatro La Fenice, y con Eva Mei, Michele Pertusi, William Joyner en los papeles principales.
    7. 2008: Thaïs, grabada en DVD en el Teatro Regio Torino, y con Barbara Frittoli, Lado Ataneli, Alessandro Liberatore y Gianandrea Noseda.
    8. 2009: Thaïs, grabada en DVD en la Metropolitan Opera House, dirigida por Jesús López Cobos, y con Renée Fleming, Thomas Hampson, Michael Schade, Alain Vernhes en los principales papeles.

Carátulas de los CDs y DVDs de las óperas basadas en 'Thaïs: La cortesana de Alejandría', la novella de Anatole France

TEATRO:

    1. 1911: Thaïs, obra de teatro escrita por Paul Wilstach e interpretada en el Criterion Theatre de Londres durante 31 representaciones con Constance Collier como protagonista y Tyrone Power, Sr. como el eremita.

ESCULTURA:

    1. 1925: Thaïs, estatua de bronce y marfil de una mujer bailando, creada en Franciacon una producción limitada— en la época del Art Déco por el artista rumano Demetre Chiparus.

Figura de bronce y marfil inspirada en 'Thaïs: La cortesana de Alejandría', la novella de Anatole France



Valoración

De nuevo mi valoración queda por debajo de un LEE completo, pero esta lectura se me hizo algo lenta en la parte del banquete, donde una serie de filósofos ‘filosofan’ a lo grande dejando ver con claridad cuáles son sus teorías, lo cual es estupendo y comparto muchas de sus ideas, pero mi disfrute se resintió un poco. Por eso:

Mi valoración es:
3/4 books
Gráfico de puntuación de ELEEA books: 3 de 4
¡Me gustó una barbaridad!
¿Carne o espíritu?

PE: Ha sido una lectura atípica y muy interesante, aunque en algunos momentos los personajes parecieran estar un poco chiflados. No faltan las partes de filosofía pura y dura, puestas en boca de los filósofos del momento. Y debido a ello, la estructura tiene párrafos teatrales y otros con diálogos corrientes, lo cual me resultó un tanto experimental para el momento, aunque quizá me equivoque. Y me pareció toda una declaración de principios, aunque sea la parte más árida de la lectura. De todos modos, la disfruté muchísimo, y eso es lo que al final importa, ¿no?

Ah, se me olvidaba, en el cenobio de Thaïs había dos tipos de monjas: las Marías, que se dedicaban a la pura contemplación, y las Martas, que hacían el trabajo gordo, limpiaban y cocinaban para todas. ¿Te suena? ¿Dónde salían otras Martas? Exacto. En el 'Cuento de la criada'. ¿Tendrá relación? Yo opino que sí.



¡Salud y suerte!
La firma de MJ RU1Z para los posts de ELEEAbooks

¿Conoces la lista de Peter Boxall? Sea como fuere, ¿cuántos de sus libros has leído ya?


Este libro participa en el Reto Genérico 2025 en el apartado de históricos, en el Reto Viajamos con los libros 2025 en el mes de Enero y en Egipto, en el Reto La vuelta al mundo en 12 libros entrega del 19 de febrero correspondiente al Gare de París-Saint-Lazare, París, en el Reto Nos gustan los clásicos IX como clásico número 3, en el Reto Todos los clásicos grandes y pequeños VI en el Nivel 2 como clásico anotado, y en el Gran reto de lectura de tu vida dentro del apartado 101 a 200 de 1847 a 1897.

6 comentarios:

  1. Magnífica y elaborada reseña. La trama en su conjunto me atrae; si bien al ser teatro, ya no tanto. No leí nada de Anatole France, por lo que miraré su bibliografía por si me atrae alguna de sus obras. Un abrazo.

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    1. Oh, no, por dios, no es teatro. Si te he dado esa impresión es que lo he hecho muy mal. No es teatro, solo tiene una parte con diálogos entre varios filósofos que está estructurados como en el teatro, con sus nombres delante de sus palabras. Pero no es teatro ni mucno menos, es una novella súper amena de leer y bastante graciosa además.
      Un abrazo.

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    2. Fue la impresión que tuve al resaltar esos diálogos. Tomo buena nota, entonced. Muchas gracias por la aclaración. Un abrazo.

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  2. Hola enhorabuena, como siempre una reseña documentada y muy bien elaborada. Esta no sería una historia que yo leería en este momento. Curioso el dato de las Martas,

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    1. ¿A que sí? A mí me llamó mucho la atención ese dato.

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  3. Hola MJ,
    Me ha encantado tu reseña, ¡Qué completa es y cuántas cosas se aprenden!
    ¿Por dónde empezar? De Anatole France solo había leído su nombre junto a las citas literarias que suelen acompañar a las agendas anuales así que me ha venido de perlas toda tu información.
    Respecto a "Los Maestros del Desierto", apenas sabía nada de ellos y, desde luego, no conocía ni a Thais ni al abad cristiano. Es una pena el final de la historia y entiendo que, a pesar de ser una novella, da para reflexionar mucho, como tú has hecho en tu reseña, sobre el bien, el mal y la coexistencia de ambos en este mundo. Me parece que el fanatismo anida en todas partes y solo varía el extremo donde se halle.
    Toda la información de la Estación Saint Lazare, las pinturas de Monet y el Hotel Terminus con su pasarela es fascinante. Muchas gracias por este "viaje" a Francia y espero que tu próxima parada en Marsella te sea igual de entretenida.
    Teresa del Blog Letras Parlanchinas
    https://letrasparlanchinas.wordpress.com/

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